Las derrotas son siempre incómodas, tanto como caminar con los pies mojados en un día de lluvia. Por suerte, todo se cura cuando llegas a casa. Eso le pasa a este Fuenla en el Torres. El equipo encuentra, casi siempre, el viento de cara. La comunión con la gente ayuda, el empuje del equipo también y esas ganas de competir cada balón convierten en definitiva la afirmación de que para sacar algo del Torres hay que luchar cada balón.
 
Salió mejor el Fuenla demostrando en diez minutos a la gente que un tropiezo no hará hincar la rodilla de este equipo. Las Palmas se defendió bien y no dejó crear opciones de peligro. Poco a poco el partido se fue durmiendo. Era imposible traspasar las líneas enemigas. Hasta que apareció el balón parado. Preparó el balón con el mimo habitual Hugo Fraile, que volvía al once. Puso una rosca perfecta con dirección a portería, por allí apareció Juanma Marrero. Ni el propio capitán tiene claro si tocó ese balón con la coronilla o no. Acabó dentro de la portería y el gol celebrado a dos bandas. Hugo por un lado y Juanma disculpando por marcar al equipo que le crió. Los dos jugadores se abrazaron para decidir de quién era el gol. Hugo. Y a Hugo se lo dio el árbitro. El resto de la primera parte trascurrió sin sobresalto atrás y con alguna buena acción de Javi Gómez, Cedric o José Fran que no terminó de inquietar al rival.
 
La segunda mitad salió más pausada. Las Palmas no encontraba el modo de crear peligro y el Fuenla echaba en falta la fluidez de otras mañanas en el Torres. Apenas hubo ocasiones por bando y no se movió el marcador. Aun así el partido dejó cosas importantes para la lectura de nuestros aficionados. La primera, más importante y que debería ir en mayúsculas, es que este equipo siempre compite a alto nivel. Independientemente de que el juego salga más fluido o menos, todos van. Los once que salen, los tres que vienen luego y los que apoyan desde el banquillo. La segunda es que la solidez no se discute. Otra vez salió a cero el equipo. La tercera es que hay espacio para todos. Hubo tres cambios en el once: Jaume, Hugo y Javi y todos respondiendo. También lo hicieron Randy, Héctor y Borja Lázaro, que entraron desde el banquillo. Héctor casi se estrena con el Fuenla y Borja peleó, forzó una expulsión y estuvo cerca de reencontrarse con el gol. Sensaciones positivas y margen de mejora para un mes apasionante. Seguimos con la lucha.

Fuente: https://www.cffuenlabrada.es/noticia-cffuenlabrada/vuelta-a-casa-vuelta-al-triunfo-2426.aspx

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